Este es el primer vivero que visitamos en el Norte de Holanda, uno de los mejores viveros de vivaces, con un catálogo extenso de plantas inusuales. Aquí descubrimos una forma de vivir y de trabajar que tenemos que reconocer que nos da un poco de envidia. Hay viveros de vivaces y gramíneas más o menos pequeños, familiares,  en los que suele ser habitual que el propio jardín de la casa esté al lado del vivero. Suelen ser recintos de hasta 5000 m2, en los que el espacio dedicado a jardín les vale tanto de muestra para enseñar composiciones como para cultivar las plantas madre de donde sacan los esquejes para vender. Abren de Marzo a Noviembre y con lo que ganan les da para vivir incluso teniendo el vivero cerrado en invierno. Después de visitar el vivero, nos invitaron a un café, y como curiosidad, nos enseñaron las fotografías que habían hecho en un viaje botánico a Kazajstán, visitando lugares donde crecen silvestres la Salvia nemorosa o la Perovskia atripicifolia, por ejemplo.

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