Habíamos planeado visitar unos cuantos jardines y viveros, pero cuando llegamos allí fuimos conociendo más, ya que en los viveros o jardines preguntábamos y nos recomendaban. Esta fue una de las sorpresas, un jardín “salvaje” o “silvestre”. Se dividía en una zona de bosque junto a la casa con más de doscientas variedades de epimedium, helechos, etc y otra gran zona abierta y soleada en torno a un pequeño lago (o gran estanque), con muchas vivaces y gramíneas todas de porte muy alto. Daba una sensación un poco sobrecogedora, al tiempo que de refugio, ya que estabas como aislado del mundo en una jungla. Habían construido una caseta de jardín preciosa. Este jardín es visitable quedando por teléfono o en jornadas programadas ciertos días en los que muchos jardines privados de la zona se abren al público.

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